Heartfelt rustic Christmas decorations on wood, featuring a red moose, heart, and tree.

La tristeza en tiempos de alegría

24 de diciembre de 2021

2am

Fausto me cortó el teléfono de nuevo, tengo los ojos en compota por culpa de este tipo.

9am

Hay sol, obvio que hay sol. Apenas abrí los ojos, pero ya imagino que afuera no se puede respirar.

9.30am

De la cama, pasé al sillón, con un café en una mano y un paquete de galletitas en el otro. Prendí el aire, el tele y ¡a mirar la primera de muchas películas de mierda de amor, Navidad, familias felices y perros con dos colas!

10am

Ya no sé si lloro por la película, porque se me murió Estela, porque Fausto me dejó por su amante o porque me echaron del trabajo el mes pasado. Supongo que más que nada por mi gata, la extraño todos los días, diecisiete años vivió. Si estuviese viva, estaría conmigo en el sillón mordiéndome los dedos para que deje de llorar por el imbécil de Fausto.

11am

Me costó, pero decidí que no iré a la cena de Nochebuena. Ya puedo ver las caras de pena de toda mi familia cuando les cuente mi balance de fin de año y a mi prima susurrándome en el oído una de sus frases motivacionales como “Un día a la vez” o “Vos sos suficiente”.

11.30am

El pelo me huele a nicotina. Yo no fumo, pero anoche fumé, anoche tomé y me acosté con Bernardo, mi vecino del 5toB. Todo para destruirme un poquito más, para echar más sal a la herida.

12pm

Como pizza fría que sobró de anoche. Hace un rato, llamó mi prima y dijo que en una hora estaba acá. Le encanta juntar mis pedazos, yo a veces la dejo hacer, otras no porque me cansa mostrarme rota.

2pm

Se fue Paola, me hizo escribir una carta y ordenamos juntas un cajón, dice que hacerlo ayuda a aclarar la mente y a limpiar las energías. La carta se la hice a Fausto, está llena de reproches y termina con un “muchas gracias por hacerme perder el tiempo”. Elegí ordenar el cajón de perfumería; terminamos sacando tres bolsas con cosas vencidas o inútiles.

2.30pm

Me quedé dormida en el sillón probando una meditación guiada que me grabó Paola el año pasado cuando le conté que me despertaba a la madrugada con el pecho agarrotado y me costaba un Perú volverme a dormir si acaso lo conseguía. Me desperté contenta porque creo que soñé con Estela.

3.00pm

Me llamó mamá. Hablamos sobre esta noche y en un lapso de valentía le solté la verdad sobre mi despido. Para mi sorpresa, no hubo ninguna escena, ningún dramatismo, ni siquiera miedo. Mi mamá, que siempre insistió con la independencia económica y con la libertad que viene con ella, me dijo: “No te preocupes, cuando una puerta se cierra, otra se abre, y mientras esperamos que se abra, podés contar conmigo”. Sentí un sacudón en las piernas cuando escuché la palabra “esperamos”.

4pm

Se me dio por probarme ropa y zapatos por si se me ocurre ir a la cena. Me di cuenta de que guardo un montón de cosas viejísimas, así que me las puse, me saqué fotos y se las mandé a Paola. Nos reímos un rato. Después, guardé todo en bolsas de consorcio y las bajé al baúl del auto, así las llevo a la iglesia la semana que viene. Cuando vi entre mi ropa la remera de Los Redondos que Fausto me dio hace mil años para dormir, me entraron unas ganas locas de llorar, quemar la remera o hacerla trocitos con la tijera. Pero no hice nada de eso, bah, llorar sí lloré un poco, después la guardé con las cosas para donar. Me dolió menos de lo que podría haber imaginado.

5pm

Salí al balcón a tomar mate, ya no me acuerdo de cuándo fue la última vez que lo hice. Aproveché y regué las plantitas que estaban agonizando, también les hablé. Tuve que salirme un poco de mi mente destructiva para no pasarles la mala onda, creo que salió bien porque parecía Paola la que hablaba a través de mí. El perro de mi vecina, que nunca me gustó, me miraba de lejos, estaba sentado y movía la cola rozándola sobre el piso. No es tan feo como lo recordaba.

6pm

Llamé por teléfono a mis amigas, primero a Cintia y después a Romina. Las dos se asombraron de escucharme porque hacía mucho que no hablábamos. Con Cintia charlé poco porque estaba arreglando a los nenes para lo noche, pero igual pudimos desearnos una Feliz Navidad. Con Romi hablé más, perdón, escuché más, me contó todo lo que había pasado en su vida desde que la eché de mi departamento porque insistía en que tenía que olvidarme de Fausto. Me invitó a su casa después de brindar. No creo que vaya hoy, pero quizás mañana sí.

6.30pm

Hace dos años que vivo acá y nunca usé la bañera. Hoy elijo hacerlo por primera vez.

7pm

Mientras me bañaba pensé en una carta para mí misma, ¿qué me diría? Vinieron muchas cosas juntas, voy a ordenarlas en mi cabeza y capaz mañana haga una lista.

7.45pm

Estoy despejando pensamientos, qué tarea rara y divertida al mismo tiempo. Aparece Estela y le sonrío, pero enseguida la mando a jugar con todos los otros bichos que se me murieron antes. Aparece Fausto y lo mando a cagar, mentira, le pido que se vaya. Aparecen mi exjefe y mis excompañeros de trabajo y no necesito decirles nada, solitos se desvanecen, de hecho, cada vez aparecen más borrosos, como si estuviesen perdiendo el tono muscular.

8pm

Falda beige que roza el piso, sandalias con un poquito de taco, blusa blanca y el pelo atado. Tengo el Ananá Fizz, los maní con chocolate y el pan dulce que me hizo comprar Paola arriba de la mesa esperando que mi viejo toque el timbre. ¿Qué pasó en esta media hora? Le hice caso a una chica de Instagram y me senté a escribir, pero no un balance como ella aconsejaba, sino todo lo que pasó hoy, y algo extraño sucedió después, llegué a la conclusión de que fue un día maravilloso y que todos los que vienen pueden ser igual. Te preguntarás qué cambió desde la mañana y la verdad es que nada y todo. Afuera, sigue haciendo calor, sigo despedida, Estela continúa muerta y Fausto sigue de novio con otra mujer. Todo eso es afuera, adentro la cosa está distinta, y no me refiero a las cuatro paredes de mi casa, o quizás también un poquito a ellas, que después de tanto orden y limpieza respiran un poco más de vida. Me refiero a lo que yo tengo adentro, a eso que Paola le llama alma, me refiero a que se siente menos pesada, y se mira y me mira con más amor.

8.30pm

Suena el timbre. Me despido del departamento, que huele a sahumerio, y de las plantas que después de la agüita revivieron y están super verdes. Tiro un beso al aire, apago la luz y le grito al pasillo: “Un día la vez”.  

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